¿Sos mayor de 18?
stir muestra recetas con alcohol. Lo confirmamos una sola vez en este dispositivo.
Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.
45 tragos
Seco y afrutado. El clásico del hotel neoyorquino que le da nombre.
Amargo, profundo y oscuro. El Manhattan con amaro en vez de vermut.
Ácido y frutal. El sour de rye con pomelo y granadina.
Frutal, herbal y sedoso. El clásico escocés con jugo de naranja.
Amargo y cálido. El Negroni que cambió la ginebra por whisky.
Seco y con notas de cereza amarga. El primo menos conocido del Manhattan.
Cítrico y con miel. El clásico de Hollywood de los años treinta.
Café caliente con whisky escocés y helado de vainilla, más indulgente que su primo irlandés.
Dulce, anisado y complejo. El clásico criollo con tres licores.
Herbal y cítrico. El sour de rye con Benedictine.
Dulce y con notas de almendra. El highball corto de dos ingredientes.
Dulce, cítrico y directo. El sour minimalista de tres ingredientes.
Cítrico y burbujeante. El highball con cáscara de limón en espiral.
Cálido, cítrico y reconfortante. El remedio clásico de invierno.
Cálido, dulce y cremoso. El café con whiskey de la posguerra.
Cítrico y largo. El Tom Collins con whiskey en vez de ginebra.
Picante, cítrico y burbujeante. El Moscow Mule con bourbon.
Un Negroni con alma escocesa: el gin cede su lugar a un whisky de malta.
Sedoso, especiado y profundo. El clásico de Nueva York.
Herbal, dulce y helado. El clásico del Derby de Kentucky.
Ácido y visual. El sour coronado con vino tinto flotante.
Dulce, robusto y clásico. El cóctel original.
Amargo y seco. El Boulevardier con vermut seco en vez de rojo.
Amargo, cítrico y en partes iguales. El moderno clásico de Sam Ross.
Ahumado, cítrico y picante. El clásico moderno más replicado.
Sedoso y balanceado entre dulce y seco. El Manhattan con doble vermut.
Herbal y potente. Variante del Manhattan con Benedictine.
Seco, cítrico y burbujeante. El highball de whiskey con dos gaseosas.
Dulce, anisado y potente. El Manhattan con absenta y cereza.
Dulce, herbal y potente. El Manhattan escocés.
Dulce, herbal y potente. Dos ingredientes, ningún adorno.
Shot flambeado de alta graduación, con un golpe de fuego que arranca la noche.
Especiado, anisado y potente. El cóctel oficial de Nueva Orleans.
Cítrico y seco. El clásico nacido para burlar la ley seca en París.
Especiado y burbujeante. El clásico de Louisville con champagne.
Amargo y anisado. El Old Fashioned canadiense con Fernet.
Ácido y amargo en dosis invertida. El sour donde el bitter es protagonista.
Complejo, especiado y con cuerpo. El clásico de Nueva Orleans a tres destilados.
Anisado y dulce. El Manhattan con absenta del hotel neoyorquino.
Cítrico y frutal. El sour de rye con granadina de Boston.
Seco, burbujeante y sencillo. El highball japonés que revive el whisky.
Seco, cítrico y sin azúcar. El Rickey clásico con bourbon.
Cítrico, herbal y refrescante. El julep con limón que se volvió moderno clásico.
Ácido, sedoso y equilibrado. La escuela del sour en su forma pura.
Herbal, dulce y potente. Clásico con dos licores de hierbas franceses.