¿Sos mayor de 18?
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Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años.
49 tragos
Dulce y salino. El aperitivo de jerez dulce con vermut rojo.
Dulce y ácido. El sour de almendra con espuma de clara.
Amargo, ácido y espumoso. El sour digestivo con amaro de cuerpo.
Amargo, largo y de baja graduación. El aperitivo para toda la tarde.
Amargo, ácido y espumoso. El Aperol elevado a estructura sour.
Amargo suave, dulce y burbujeante. El aperitivo del norte de Italia.
Dulce y en capas. El shot que se sirve sin mezclar.
Seco y salino. El aperitivo de baja graduación con jerez y vermut.
Dulce, frutal y burbujeante. El clásico veneciano con durazno.
Seco y con cuerpo tostado. El champagne con cerveza negra.
Shot en capas para tomar sin manos, amaretto y crema irlandesa coronados con crema batida.
Un smash herbal que combina el amargor del fernet con ananá, lima y menta fresca.
Cremoso y achocolatado. El postre de coctelera de la vieja escuela.
Cítrico y elegante. El antecesor del Sidecar con el borde de azúcar.
Ácido y espumoso. La estructura sour aplicada al brandy.
Amargo y espumoso. El Campari batido hasta formar espuma propia.
Dulce y herbal. El clásico peruano de pisco con vermut rojo.
Especiado y burbujeante. El clásico de un terrón de azúcar y bitter.
Herbal y helado. El swizzle tropical dominado por Chartreuse.
Cítrico y picante. El highball peruano de pisco con ginger ale.
La sangría argentina: vino blanco bien frío macerado con frutas de estación.
Dulce, afrutado y directo. La estructura Old Fashioned aplicada al cognac.
Amargo y cítrico. El Aperol Spritz con vodka para más cuerpo.
Potente y seco. El reanimador con cognac, previo a la versión con gin.
Amargo y herbal. El highball digestivo más simple de dos ingredientes.
Julep bajo en alcohol de raíz argentina, amargor vegetal del Cynar con pomelo y menta.
Amargo, herbal y burbujeante. El spritz de alcachofa italiano.
Anisado y burbujeante. El clásico atribuido a Hemingway.
Floral y cítrico. El fizz con licor de sauco.
Amargo y burbujeante. El Fernet con cola, ritual de barra sudamericano.
Dulce y con notas de almendra. El cognac con amaretto, sin coctelera.
El aperitivo de verano porteño: Gancia batido con limón y azúcar hasta quedar blanquecino.
El aperitivo italiano de barra: Campari y jugo de naranja recién exprimido.
Dulce y cremoso. El postre de coctelera con Galliano.
Dulce y mentolado. El postre verde de coctelera de los sesenta.
Floral, dulce y burbujeante. El spritz con sauco en vez de amargo.
Cítrico y amargo. El moderno clásico con Campari en dosis mínima.
Dulce y ácido. El aperitivo francés con vino blanco en vez de champagne.
Dulce y burbujeante. El aperitivo francés más elegante.
Cítrico y burbujeante. El clásico de brunch en partes iguales.
Amargo, burbujeante y ligero. El Negroni equivocado que salió bien.
Frutal y ácido. El clásico de San Francisco con piña.
Ácido y espumoso. El clásico peruano con clara de huevo.
Dulce y untuoso. El flip clásico con oporto y huevo entero.
Dulce, frutal y burbujeante. El Bellini con frutilla en vez de durazno.
El clásico español de las tardes de verano: vino tinto macerado con brandy y fruta fresca.
Frutal y refrescante. El clásico de hielo picado con jerez.
Cítrico, seco y elegante. La escuela francesa del sour.
Amargo y botánico. El aperitivo francés servido como highball.