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76 tragos
Dulce y salino. El aperitivo de jerez dulce con vermut rojo.
Dulce y ácido. El sour de almendra con espuma de clara.
El aperitivo de Rosario desde 1888: amargo herbal con limón y soda, directo y sin vueltas.
Amargo, ácido y espumoso. El sour digestivo con amaro de cuerpo.
Amargo, largo y de baja graduación. El aperitivo para toda la tarde.
Amargo, ácido y espumoso. El Aperol elevado a estructura sour.
Amargo suave, dulce y burbujeante. El aperitivo del norte de Italia.
Dulce y en capas. El shot que se sirve sin mezclar.
Shot en capas que imita a una pinta de Guinness en miniatura: licor de café abajo, Bailey's flotando arriba.
Seco y salino. El aperitivo de baja graduación con jerez y vermut.
Dulce, frutal y burbujeante. El clásico veneciano con durazno.
Seco y con cuerpo tostado. El champagne con cerveza negra.
Shot en capas para tomar sin manos, amaretto y crema irlandesa coronados con crema batida.
Branca Menta, el licor de menta de la casa Branca, con Sprite bien frío. No es una variante del Fernet Branca clásico, es otro producto de la misma destilería.
Un smash herbal que combina el amargor del fernet con ananá, lima y menta fresca.
Cremoso y achocolatado. El postre de coctelera de la vieja escuela.
Cítrico y elegante. El antecesor del Sidecar con el borde de azúcar.
Ácido y espumoso. La estructura sour aplicada al brandy.
Build directo simple, distinto del Negroni o el Americano: Campari con jugo de naranja.
Amargo y espumoso. El Campari batido hasta formar espuma propia.
Dulce y herbal. El clásico peruano de pisco con vermut rojo.
Bailey's con un chorrito de lima justo antes de tomarlo: se corta en la boca, esa es la gracia.
Especiado y burbujeante. El clásico de un terrón de azúcar y bitter.
Herbal y helado. El swizzle tropical dominado por Chartreuse.
Cítrico y picante. El highball peruano de pisco con ginger ale.
La sangría argentina: vino blanco bien frío macerado con frutas de estación.
Dulce, afrutado y directo. La estructura Old Fashioned aplicada al cognac.
Amargo y cítrico. El Aperol Spritz con vodka para más cuerpo.
Potente y seco. El reanimador con cognac, previo a la versión con gin.
Amargo y herbal. El highball digestivo más simple de dos ingredientes.
Julep bajo en alcohol de raíz argentina, amargor vegetal del Cynar con pomelo y menta.
Amargo, herbal y burbujeante. El spritz de alcachofa italiano.
Anisado y burbujeante. El clásico atribuido a Hemingway.
Licor de café, Bailey's y whisky canadiense en capas: clásico de bar norteamericano.
Floral y cítrico. El fizz con licor de sauco.
Amargo y burbujeante. El Fernet con cola, ritual de barra sudamericano.
La variante cítrica del fernet con cola: Fernet Branca con soda de pomelo.
El clásico argentino de boliche y previa: fernet con Coca-Cola bien fría, en la proporción de siempre.
Un clásico ferroviario argentino de los años 30: fernet, vermut rojo y soda, mitad amargo y mitad refrescante.
Amaretto y ron overproof flambeado, que se deja caer en un vaso de cerveza rubia.
Dulce y con notas de almendra. El cognac con amaretto, sin coctelera.
El aperitivo de verano porteño: Gancia batido con limón y azúcar hasta quedar blanquecino.
El aperitivo italiano de barra: Campari y jugo de naranja recién exprimido.
Dulce y cremoso. El postre de coctelera con Galliano.
Dulce y mentolado. El postre verde de coctelera de los sesenta.
Floral, dulce y burbujeante. El spritz con sauco en vez de amargo.
El equivalente cervecero del Jägerbomb: un shot de whiskey irlandés y Bailey's que se deja caer entero en una cerveza stout.
Versión servida (no bomba) de Jäger con energizante: se toma de a sorbos, no de un golpe.
El bomb shot clásico de boliche: un shot de Jäger que se deja caer entero en un vaso de energizante.
Jägermeister servido helado, directo del freezer, como se toma en cualquier boliche.
Cítrico y amargo. El moderno clásico con Campari en dosis mínima.
Dulce y ácido. El aperitivo francés con vino blanco en vez de champagne.
Dulce y burbujeante. El aperitivo francés más elegante.
Alternativa al Aperol Spritz con limoncello, prosecco y soda: muy pedido en verano.
Ron de coco con jugo de ananá: simple, tropical, muy pedido en boliche de verano.
El clásico mexicano cada vez más pedido en Argentina: cerveza con limón, sal y un toque picante.
Cítrico y burbujeante. El clásico de brunch en partes iguales.
Amargo, burbujeante y ligero. El Negroni equivocado que salió bien.
Frutal y ácido. El clásico de San Francisco con piña.
Ácido y espumoso. El clásico peruano con clara de huevo.
El trago nacional de Chile: pisco con Coca-Cola, simple y directo.
Dulce y untuoso. El flip clásico con oporto y huevo entero.
Jägermeister, licor de durazno y jugo de arándano: dulce y directo, clásico de boliche.
Dulce, frutal y burbujeante. El Bellini con frutilla en vez de durazno.
Tradición italiana de sobremesa: Sambuca con tres granos de café enteros flotando arriba.
El clásico español de las tardes de verano: vino tinto macerado con brandy y fruta fresca.
Frutal y refrescante. El clásico de hielo picado con jerez.
Cítrico, seco y elegante. La escuela francesa del sour.
Sambuca y Bailey's en capas: dulce, anisado, clásico de bar italiano.
Jägermeister, ron de coco y jugo de ananá: variante tropical de Jäger, bien de boliche.
Amargo y botánico. El aperitivo francés servido como highball.
El clásico español de las tardes de calor: vino tinto joven con gaseosa lima-limón bien fría, en partes iguales.
El aperitivo más simple de la barra: vermut con soda bien fría y una rodaja de limón.